domingo, 20 de agosto de 2006

F de fetos

¡Esta música es maravillosa!

No es una voz inglesa

Después de todo...

Algunas culturas han sido eliminadas

Nada de Billie Holiday o Black Uhuru

Tendremos que ver qué se puede hacer

Más información:
Vídeos:
  • Martha & The Vandellas - "Dancing In The Streets"


Estoy escuchando:
Pulp - "Lipgloss"

martes, 15 de agosto de 2006

Amigos de Kurt (II): los Meat Puppets

Vaya pintas

¿Quiénes son?

Uno de los grupos más ilustres del underground americano de los ochenta. Tres hombres (los hermanos Curt y Cris Kirtwood y el batería Derrick Bostrom) y un destino: retomar todo tipo de géneros pasados de moda, desde el country y el rock sureño hasta el heavy metal, desde una óptica surrealista. Y no es casualidad que en buena parte de las portadas de sus discos aparezcan dibujos llenos de colorido; en el mejor de los casos, esta música tendría su equivalente visual en unos entusiastas garabatos infantiles ensamblados hasta dar forma a un mosaico barroco.

¿Cuál fue su relación con Nirvana?

Los Puppets tuvieron la suerte de ser uno de los poquísimos grupos de su generación que seguían en activo cuando llegó el auge del grunge. Ellos nunca encajaron en ningún lado, pero por lo menos en esta época pasaron a disfrutar de un contrato discográfico decente, e incluso de algún éxito radiofónico, como "Backwater". Para entonces ya habían ejercido de teloneros en la gira de presentación del tercer álbum de Kurt Cobain y compañía, In Utero (1993). Pero lo que casi lanza a los hermanos Kirtwood al estrellato (lástima que no fueran suficientemente fotogénicos) fue su aparición como invitados en el concierto acústico para la MTV de Nirvana, en el cual tocaron tres temas de su segundo LP con Kurt como cantante. Se ve que al rubiales debían caerle bastante bien.

¿Su mejor disco?

Meat Puppets II (1984) es un gran trabajo, y contiene los temas favoritos de Cobain, pero yo me decanto por Up On The Sun (1985), un precioso e incongruente ejercicio de plácida psicodelia pop ejecutada con un alto grado de virtuosismo instrumental. De Arizona tenían que ser.

Más información:
  • Kirkwood brothers reuniting in Meat Puppets - Últimas noticias: los Kirkwood se reconcilian por enésima vez para sacar un nuevo álbum

  • Meat Puppets - El sitio oficial, mantenido por Derrick Bostrom

  • Paradise: the land of Meat Puppets - Esta web ofrece numerosos artículos y fotografías

  • The SST Records story - Impresionante artículo en tres partes sobre la discográfica independiente en la que los Meat Puppets pasaron sus mejores años. Este sello, fundado por el guitarrista Greg Grinn, llegó a aglutinar a lo más florido del rock alternativo estadounidense, desde Hüsker Dü y los Minutemen hasta Dinosaur Jr. y Sonic Youth

Temas relacionados:
Vídeos:
  • "Backwater" - Un videoclip curioso


Estoy escuchando:
Jeff Mills - "Fly Guy"

lunes, 14 de agosto de 2006

Amigos de Kurt (I): introducción

¿Les suena?No pienso ni por un momento entrar a valorar los méritos musicales del último gran mártir del rock. Sus canciones están bien, pero lo que más me llama la atención de Kurt Cobain es el honroso interés que mostró en vida por promocionar a su intérpretes favoritos, en su mayoría una serie de perfectos desconocidos que sobrevivieron durante las vacas flacas de los ochenta en diminutas discográficas americanas independientes. Si algo tenía el líder de Nirvana, era un gusto impecable para la música ajena: por sus camisetas, declaraciones y versiones en caras B, se sabe que era seguidor de Sonic Youth, los Pixies y Neil Young, pero también de Os Mutantes y del cantautor marginal Daniel Johnston.

Quizá Kurt pensaba en el fondo que la fama no siempre le llega a los mejores, y esta actitud era su forma de compensar un poquito la balanza. Sea como sea, se me ha ocurrido dar un repaso a la lista de nombres, algunos más obvios que otros, que le influyeron. Ya adelanto que habrá bastantes sorpresas.

Estoy escuchando:
Nina Hagen - "Wir Leben Immer Noch"

El post-metal en tres sencillos pasos

Incluso entre personas tolerantes, la reacción ante el término "heavy metal" suele ser más o menos como sigue: una mueca de disgusto sacude los labios al tiempo que acuden a la mente desagradables imágenes de jóvenes de pelos engominados que sueltan alaridos en una mazmorra o algo así.

Esta entrada, sin embargo, versa sobre el post-metal, su rama más experimental y vanguardista. El origen de esta deformación podría localizarse en los primeros trabajos de Metallica. Su forma de entender el género, sin concesiones al efectismo ni a las baladas de estadio, tardó algo en calar. Pero a comienzos de los noventa multitud de grupos empezaron a asimilar influencias varias, como el rock progresivo y la música industrial; se abrió así una tercera vía, junto a los estilos comerciales (el hair metal, que sería sustituido por el grunge y el nu metal) y el puro machaconeo a la velocidad de la luz del trash, el grindcore y similares.

Delimitar la esencia del post-metal es complicado: ya digo que durante la pasada década fueron muchas las bandas (algunas tan interesantes como Type 0 Negative, Fear Factory o Neurosis) que con sus esfuerzos consiguieron que la credibilidad artística del rock pesado subiera muchos enteros, y salvo el ansia de renovación, poco tienen en común. Sería imposible mencionarlas a todas, así que me conformaré con comentar tres discos que permiten hacerse una idea de la variedad de propuestas que hoy día ofrece el género.

Earth - 2 (1993)

De otro planetaUna idea simple, y tan revolucionaria. En décadas anteriores, a casi nadie se le había ocurrido explorar de manera sistemática las posibilidades instrumentales del heavy metal. El grupo del guitarrista Dylan Carlson llevó a comienzos de los noventa esa premisa hasta el extremo, y dio con una combinación a priori improbable: el metal ambiental, lo que ahora se conoce como drone metal, o metal a base de murmullos. Este álbum consiste en setenta minutos de agónicos fraseos de guitarra (con el único acompañamiento de un bajo eléctrico), inconfundiblemente metálicos pero sacados de contexto: en vez de frenéticos o agresivos, Earth suenan meditativos, como si Tony Iommi hubiera encendido el equipo de grabación en pleno trance lisérgico tras mandar a paseo al resto de los miembros de Black Sabbath. El resultado es un heavy metal a cámara lenta que en la actualidad siguen al pie de la letra formaciones como Sunn 0))) o los japoneses Boris.

Today Is The Day - Sadness Will Prevail (2002)

Lo triste permaneceToday Is The Day se especializan en un tipo de música psicológica y afilada, y han desarrollado durante más de diez años una carrera tan interesante como impredecible. Su líder Steve Austin es, además de un admirador de King Crimson y Black Sabbath, uno de los compositores más versátiles del heavy metal moderno. Y menos mal, porque de lo contrario, las más de dos horas de duración de Sadness Will Prevail, penúltimo álbum del grupo hasta la fecha, serían insoportables por completo. En vez de eso, este mamotreto constituye una verdadera biblia del post-metal, en el que los tonos increíblemente sucios de la guitarra conviven con toques de violín y piano, voces distorsionadas y toda clase de perversiones sonoras. Los necesarios aunque escasos momentos de tregua se esparcen entre las piezas instrumentales, que ocupan la mayor parte del segundo CD. Se trata además de un disco bastante personal: "Death Requiem" es el particular "My Way" de Austin, aunque no creo que jamás lo vayamos a escuchar en un ascensor.

Orthrelm - OV (2005)

La oveja y el cavernícolaLas canciones de duración normal no se hicieron para este dúo de guitarra y batería. Así, si hace unos años metieron en un EP ¡99 en 13 minutos!, con OV se han lanzado a componer una pieza de 45 minutos marcada por el minimalismo. Lo cual quiere decir que es muy, muy repetitiva. Los detractores de este álbum dicen cosas como "menudo bodrio, la guitarra repite las mismas tres notas durante diecisiete minutos". Y bueno, esa es una forma de verlo. A esas alturas, yo ya me he perdido en este torbellino de virtuosismo, tan absurdo que adquiere un nuevo grado de trascendencia. Mick Barr tortura los registros más agudos de su guitarra hasta que la vertiginosa sucesión de notas resuena en los oídos como un coro de gaviotas asesinas. Toda una prueba maratoniana de resistencia física y mental: si, como da la sensación, los chicos de Orthrelm grabaron este disco de una tacada, debieron de caer rendidos justo después.

Ni que decir tiene que no es recomendable adentrarse por estos caminos inhóspitos sin haber asimilado antes por lo menos el grueso de la discografía clásica de Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin. Avisados están.

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Estoy escuchando:
Djam Karet - "Night Of The Mexican Goat Sucker"

Los móviles son los nuevos mecheros

¿He sido yo?

¡Para que luego digan! Este fin de semana estuve en Tenerife, y fui a ver a la estrella de R&B inglesa Craig David, que dio en el municipio de Candelaria el último concierto de su gira mundial de presentación de su tercer álbum, The Story Goes... (2005). Un repaso rápido a las cifras del dossier de prensa dan muestra de lo que fue aquello: 12 músicos acompañantes, un sistema de iluminación de 180.000 vatios, un campo de fútbol por escenario, con un aforo de 10.000 personas (casi lleno), etc.

Por supuesto, semejante despliegue tiene poco o nada que ver con la música en sí, pero esta vez no me voy a poner demasiado exigente. Craig David ofreció una buena actuación, arrancó los correspondientes suspiros a las adolescentes de las primeras filas (sobre todo cuando pronunció tres tórridas frases en castellano), y entretuvo a los demás asistentes con sus canciones, melódicas, bailables y moderadas. La banda, muy correcta, pudo incluso mantener la excitación del público durante los breves momentos en que la estrella abandonó la escena.

David cantó sus temas supuestamente más célebres (entre ellos, los pegadizos "Walking Away" y "What's Your Flava?"), y se marcó en el bis una balada con acompañamiento de piano que me hizo recordar a Marvin Gaye en su vertiente más sensual. Su voz tiene un registro bastante más limitado, pero el chaval se defiende.

La anécdota de la noche la protagonizaron los teloneros, una numerosa agrupación de cantantes e instrumentistas que se despidió al ritmo del riff de "Seven Nation Army", de los White Stripes. Un poco fuera de lugar, pero me hizo gracia.

Vídeos:
  • "Walking Away"


Estoy escuchando
Mojave 3 - "Bringin' Me Home"

domingo, 6 de agosto de 2006

El futuro está en las tijeras

La violinista - obra del pintor cubano Carlos GuzmánAdmitamos como hipótesis de trabajo que la composición musical consiste, en parte, en explorar las posibilidades de cada instrumento. De esto sabían mucho los clásicos, que necesitaban conocer, por ejemplo, los mecanismos de funcionamiento de las partes integrantes de una orquesta: de qué formas puede un violín articular una frase melódica, o los ciclos de respiración de los intérpretes de la sección de viento. Y por supuesto, el órgano, el contrabajo, el saxofón, todos tienen una sonoridad determinada.

De tales condicionantes técnicos y "de carácter" se deduce entonces que la aparición de un nuevo instrumento puede abrir horizontes, e incluso dar lugar a nuevos estilos: la guitarra eléctrica tuvo mucho que ver con el surgimiento del rock & roll en los años cincuenta, a pesar de que algunas de sus primeras estrellas fueran pianistas, como Little Richard y Jerry Lee Lewis.

A finales de los sesenta, una nueva revolución prometía poner a disposición del artista en un solo aparato toda la paleta de sonidos musicales conocidos, y muchos inéditos hasta entonces. El teclado Moog y el mellotron dieron paso al sintetizador, y la música electrónica abandonó los laboratorios acústicos y llegó al ámbito popular. Sin embargo, su uso masivo reveló graves limitaciones: en manos de mentes poco imaginativas, este instrumento ofrecía imitaciones pobres y sin matices, que fueron la base del aberrante "sonido de los ochenta" de Modern Talking y compañía.

Si he hecho este pequeño recorrido es porque quería señalar que una de las vías más interesantes que veo en la música de comienzos del siglo XXI es la composición a través de samples. Ya expliqué en qué consisten hace unos meses en una entrada sobre hip-hop titulada DJs, MCs, R2-D2. Pues bien, esta herramienta (manejada ahora por ordenador, al igual que las nuevas cajas de ritmos) la utilizan también artistas electrónicos como Squarepusher, Spring Heel Jack o The Books. De esta forma consiguen asimilar lenguajes en principio poco compatibles con el suyo, como los del jazz o el folk. Estamos hablando de una forma de hacer música en la que conviven muestras tratadas hasta lo irreconocible (propios y ajenos, de instrumentos, de voces, de toda clase de sonidos), y que a menudo se sirve de los retorcidísimos ritmos del drum and bass.

Amon TobinPero quizá las dos figuras que mejor están explotando este nuevo género aún por definir sean DJ Shadow y Amon Tobin. Su música es electrónica en el proceso, no en el resultado. Discos como Endtroducing... (1996) y canciones como "The Nasty" demuestran lo que se puede conseguir por esta vía, cuyos únicos límites residen en la destreza y la inventiva de cada cual.

Frank Zappa decía que de las orquestas le encantaba el sonido y odiaba a los músicos. En la actualidad, la tecnología pone a nuestra disposición una agrupación virtual de instrumentos, con una variedad infinita y capaz de ejecutar las partituras más complicadas sin quejarse ni pedir vacaciones. La pregunta es, ¿a qué esperan los compositores del presente para familiarizarse con estos métodos?

Más información:
  • Mellotrons, Chamberlins and their sounds - Información sobre este curioso instrumento empleado por numerosos grupos de los sesenta y los setenta para sustituir el sonido de una sección de violines (hay por ahí una lista de los álbumes en los que aparece)
  • Sampling - Artículo de la Wikipedia
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Estoy escuchando:
Spring Heel Jack - "Suspensions"

sábado, 5 de agosto de 2006

Se va el amor

Primero Syd Barrett, y ahora Arthur Lee, líder del grupo californiano Love. Este no parece ser un buen año para los supervivientes de la psicodelia de los sesenta.

Más información:

domingo, 30 de julio de 2006

El punk que nunca fue

Mis experiencias con eso del punk (y no me refiero a Green Day) fueron bastante traumáticas en sus comienzos. Hace seis años me compré el clásico (un poco sobrevalorado, por supuesto, pero clásico al fin y al cabo) álbum doble London Calling, de The Clash. No me gustó nada. Luego, poco a poco, y gracias a Television y sus canciones tan largas que casi podían pasar por rock progresivo (¡con solos de guitarra y todo!), empecé a encontrarle el puntillo a este tipo de música radical y comprometida.

Más tarde llegarían los Ramones, Wire, y Hüsker Dü (New Day Raising tampoco me convenció, pero Zen Arcade ha sido uno de mis discos favoritos desde que me lo prestaron, junto al Larks' Tongues In Aspic de King Crimson).

Esto me lleva a uno de los últimos exponentes del género que he escuchado. Se titula, parafraseando al músico de jazz Ornette Colemann, The Shape Of Punk To Come (1998). Es el tercer álbum de la banda sueca Refused, e intenta justamente eso, añadir algo nuevo a un panorama muy trillado.

Oh yeah!La renovación propuesta por estos chicos tiene su más claro precedente en la banda de Washington de principios de los noventa Nation Of Ulysses, y pasa por incluir interludios de jazz, música electrónica y clásica. La cosa tiene su gracia (al final de la primera canción, un DJ italiano introduce emocionado un remix tecno del tema "Refused Party Program"), pero el núcleo de este álbum es pura furia, a poca distancia de grupos actuales de hardcore extremo como Dillinger Escape Plan o los Blood Brothers. El cantante utiliza el mismo tono incendiario, que más que un grito, es un gruñido amplificado y casi ininteligible que sale de lo más profundo de la garganta.

Una explosión quimérica en doce estallidos¿Veredicto? La aparente fusión revolucionaria que proponen Refused no es tal, sino mera yuxtaposición. Es decir, los elementos ajenos al punk monocromo y ensordecedor que constituye la esencia del grupo sirven poco menos que de adorno. De todas formas, le quitan algo de hierro al asunto, y la ambición y amplitud de miras presentes en esta grabación me parecen merecedoras de aplauso. Buen trabajo.

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Y esta vez, no preguntes de qué depende

Lisa Germano: In The Maybe World
Young God Records / Canción de autor
Sin novedad en el frente. Lo nuevo de Lisa Germano continúa en la senda de su anterior trabajo, Lullaby For Liquid Pig (2003): sin apenas violín ni instrumentos de percusión, el sonido se disuelve en una maraña de teclados y armonías vocales vaporosas, como una cajita de música que comienza a quedarse sin cuerda. Lisa todavía es capaz de ofrecer valiosos fragmentos melódicos (por ejemplo, en "The Day" y "Golden Cities"), pero lo que antes constituía el mayor atractivo de sus canciones, ese constante juego de hallar combinaciones tímbricas más sorprendentes aún, ha dado paso a una elegancia lánguida y un pelín monótona.

En contrapartida, estos son los dos discos más breves de su carrera, con poco más de media hora de duración cada uno. Un detalle de agradecer, desde luego, porque este es un tipo de música que empalaga pronto. Lo cual no quiere decir que Germano haya perdido su talento de la noche a la mañana.

El tiempo ha acentuado si cabe su fascinación por las sonoridades siniestras: en "In The Land Of Fairies", Lisa revisita por enésima vez sus recuerdos de niñez, pero ahora el resultado es tétrico más que reconfortante. Y en el resto de los temas, la amenaza de un ataque de histeria que nunca llega bulle bajo una superficie que transpira sopor en abundancia. El piano cruje con cada melodía triste y anémica, y no queda espacio para ninguna distracción, ni siquiera para los detalles cómicos que aderezan gran parte de su discografía, incluso en su obra más sombría hasta la fecha, Geek The Girl (1994).

¡Pobre conejito!In The Maybe World sorprende poco, y ni siquiera es el mejor disco que Lisa podía haber concebido en este punto de su trayectoria. Pero le augura un atardecer creativo sosegado y digno, y es un álbum que conserva cierta coherencia en sus planteamientos: sería difícil imaginar una representación musical más adecuada para el mundo interior, onírico y depresivo, desde el que retransmite Germano sus letanías. Lástima que en favor de esta creciente identificación anímica Lisa haya tenido que sacrificar la vitalidad, cuando no la magia, que solía caracterizarla.

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sábado, 29 de julio de 2006

La triste Lisa

Poco a poco, mis sentidos se desentumecen. Abro los ojos, y compruebo que ya no estoy en Madrid, sino en Las Palmas de Gran Canaria. Y tengo tan poco tiempo como siempre, pero pienso que ya está bien de holgazanear. Es hora de airear mis queridos fetos vacunos...

Escribir una entrada sobre Lisa Germano no sería una mala manera de volver a la acción, supongo. Más que nada porque acaba de sacar su último álbum, In The Maybe World. Y porque es quizá mi cantautora favorita después de Joni Mitchell, claro.

Against the wall...Lisa ha sido una artista tardía, aunque he oído que hacía música ya de niña. Debutó en solitario con más de treinta años a comienzos de los noventa, después de haber trabajado en la banda del imitador de Bruce Springsteen por excelencia (sólo que aún peor), John Mellencamp. Menos mal que ella nunca volvió por tales derroteros. No, el estilo de Lisa Germano se caracteriza ante todo por la claridad melódica de sus canciones y los inusuales arreglos, foco de la mayor parte de la tensión. Dicho de otra manera, le gusta sabotear sus melodías, a menudo tan sencillas como bellas, envolviéndolas en extrañas combinaciones de instrumentos. Ella toca el violín, la guitarra y el piano, pero en sus discos, a menudo fruto de colaboraciones con unos pocos intérpretes escogidos, también pueden escucharse cajas de ritmos, oboes, maullidos de gato, llamadas telefónicas, casi cualquier cosa.

Con todo, y a pesar de que su música tiene muy poco que ver con el pop convencional, no resulta ni mucho menos inaccesible por vocación. Lisa tiene un sentido del humor algo retorcido, aunque con su forma de cantar a veces no se note demasiado. Y es que poco importa el estado de ánimo que quiera transmitir, deprimido o eufórico, Germano rara vez supera la intensidad de un susurro.

Entre iguales¿Qué lugar ocupa entonces esta muchacha perpetua de Indiana en el panteón de las cantautoras de los noventa? Digamos que tiene algo de la audacia compositiva de la mejor Tori Amos, aunque empleada con mayor sutileza, del gusto por las atmósferas etéreas de Sarah McLachlan y del infantilismo bien entendido de Björk, si bien como cantantes ambas no podrían diferir más. Y por encima de cualquier comparación, Lisa Germano lleva quince años haciendo música a su manera, sin apenas ruido. No siempre ha podido vivir de ello (su trabajo en una librería le ha ayudado a pagar algunas facturas), pero a mí personalmente me ha hecho un poco más feliz.

Por cierto, lo de John Mellencamp y el Boss era broma. No tengo nada en contra de ninguno de los dos, aunque no me interesan en lo más mínimo.

Estoy escuchando:
Joe Cocker - "With A Little Help From My Friends"

miércoles, 26 de abril de 2006

¿Y a mí qué me cuentas, Neil?

Amén, brotherLeí en el gratuito ADN el martes de la semana pasada (así de lentos están mis reflejos últimamente) que el próximo disco del mítico cantautor canadiense Neil Young llevará por título Living With The War. Sutil, ¿no? Seguro que con eso ya se imaginan de lo que va: a meterse con Bush toca. Y no es que yo simpatice en lo más mínimo con el actual presidente de los Estados Unidos, ni que me traiga sin cuidado todo lo ajeno a la música. Simplemente, no me gustan las canciones que más que canciones son panfletos.

Que Neil Young ha escrito algunas de las páginas más gloriosas del rock americano, no se lo discute nadie. En su amplio repertorio también hay sitio para algunos bodrios considerables, para qué negarlo. Pero nada de esto le convierte en un brillante analista político.

Ojalá me equivoque, pero me parece que Living With The War va a tener una fecha de caducidad corta, cortísima. El disco se podrá oír gratis en la web del artista a partir del día 28.

miércoles, 19 de abril de 2006

Dejadez previa al parón primaveral

Las señales lo presagiaban: más de una semana sin actualizaciones, interesantes comentarios sin respuesta... Este blog vuelve a quedar en suspenso hasta principios de mayo por lo menos, eso si sobrevivo a lo que se avecina. Muy poca seriedad la mía, lo sé, pero no puedo hacer otra cosa. Este es el momento también de las propuestas y las críticas. Estoy abierto a sugerencias. Ah, y gracias por estar ahí.

sábado, 8 de abril de 2006

¿Por qué escuchamos música?

AngelitosLa cuestión tiene su importancia, aunque sea para intentar justificar la existencia de la realidad sonora alternativa sobre la que versa este blog.

Si cada día absorbemos toneladas de información visual, no es menos cierto que también nuestros oídos se llevan lo suyo.

Así, de buenas a primeras, yo distinguiría las siguientes funciones principales que la música tiene en nuestras vidas:
  • Sincronización utilitaria. Ejemplos: aeróbic, marchas. Por sus cualidades rítmicas, la música permite coordinar movimientos y tareas.


  • Sincronización artística y comercial. Ejemplos: bandas sonoras de películas, canciones de anuncios, ballet, ópera. La imbricación entre los elementos es compleja, va más allá del ritmo. La música puede adoptar en un momento dado el papel protagonista, como en el caso de los musicales y los videoclips.


  • De fondo. Ejemplos: música ambiente, hilo musical. Está ahí, pero sin estorbar. No guarda relación con lo que se está haciendo, es fácil olvidarse de ella. Puede tener como finalidad la relajación.


  • Social. Ejemplos: fiestas, discotecas, algunos conciertos. La música es el centro de la actividad y tiene una función integradora, aunque a veces esté tan alta que nos impide hablar con es@ chic@ tan guap@.


  • Actividad independiente. La música como fin en sí mismo, escuchada con suma atención.
Por supuesto, todo es una cuestión de contexto, y se pueden introducir tantas matizaciones como se quiera. Sin embargo, la finalidad con que se ha pensado un tipo de música debería influir en la valoración que hagamos de ella. Aquellos sobre los que yo escribo en Fetos de Vaca Holandesa no sirven, en su mayor parte, para hacer yoga, ni se pueden poner en una reunión de amigos sin obtener reacciones contrariadas. Y aún así, entiendo que pueden merecer la pena y aportar disfrute, así como un estímulo intelectual.

Con esto no quiero decir ni mucho menos que la que a mí me gusta sea la única música que cumple con estas características, ni que toda la de uso funcional sea de mala calidad. Simplemente pretendo que esta reflexión plantee algunos interrogantes. Yo escucho música para descubrir nuevas sensaciones. ¿Y ustedes?

Estoy escuchando:
Mo Boma - "Terrace"

viernes, 7 de abril de 2006

Alucinaciones de brocha gorda

Dungen: Ta Det Lugnt
Sinnamon Records / Psicodelia
Es una simple cuestión de estadística: no quiero ni pensar en la cantidad de buena música que surge en países ajenos a los grandes circuitos de distribución y que nadie conoce. La historia de la música popular del siglo XX, como tantas otras, se ha escrito desde un punto de vista geográfico reduccionista. Dentro del pop-rock, un grupo que no provenga de Gran Bretaña o Estados Unidos es realmente afortunado si consigue algo de prestigio internacional. Alemania, Francia, Oceanía y Canadá lo tienen algo más fácil, y artistas tan llamativos como Björk, Sigur Rós o Múm han colocado a Islandia en el mapa, pero ¿qué pasa con Suecia, por ejemplo? ¿O es que después de Abba a sus compatriotas les da vergüenza colocarse delante de un micrófono?

No voy a erigirme ahora en gran conocedor de la escena musical sueca, porque nada más lejos de la verdad (los interesados harían mejor en consultar este listado de la Wikipedia). Aparte de "Dancing Queen" y la inevitable "The Final Countdown", he escuchado un pelín a un grupo de heavy metal llamado Opeth, a los Hives, y poco más. Sin embargo, eso no me impide apreciar Ta Det Lugnt, el tercer trabajo de Dungen, que data de 2004 pero acaba de editarse en nuestro país.

Ellos sonLa biografía de Gustav Ejstes no concuerda con la del típico personaje obsesionado con reproducir al milímetro todos los matices de las grabaciones psicodélicas de los Beatles, los Who, o Jimi Hendrix, aunque es cierto que le seduce el género: el líder de Dungen se crió en el campo, su primera pasión musical fue el hip-hop, domina varios instrumentos, y canta en su lengua materna.

El título del álbum podría traducirse, o eso dicen, por "tómatelo con calma". Sin embargo, Ta Det Lugnt remite a la vertiente más espontánea y roquera de la psicodelia. Una batería sutil cual elefante nos da la bienvenida en "Panda", y a lo largo de los doce temas siguientes las guitarras de alto voltaje a cargo de Reine Fiske dibujan una densa selva sonora en la que caben guiños al jazz-rock de Soft Machine o las armonías vocales de los Byrds.

Sobre esta base, el cuarteto construye su propio universo atemporal. El sentido melódico de Ejstes es algo torpe, pero tiene la ingenuidad y el encanto de lo verdadero. Los aficionados a la música de los sesenta que no estén anclados en el pasado lo sabrán valorar en su justa medida.

Más información:
Vídeos:
  • "Panda"


Estoy escuchando:
Flibbertigibbet - "Episodes"

jueves, 6 de abril de 2006

Para desafiar las leyes de la tradición

Hoy mismo comentaba que es una faena que Blogger no admita la clasificación de las entradas por categorías. Así que me he lanzado a probar un sistema casi artesanal que circula por la red, consistente en colocar palabras clave al final de cada post con la esperanza de que el buscador las localice. De este modo, cuando se busca la palabra "vídeo" dentro del blog, aparecen todas las entradas relacionadas.

Hay dos formas de acceder: bien desde cada entrada, bien desde la casilla despegable de temas de la izquierda. La primera opción es mucho más precisa, porque he incluido unos caracteres extraños que deberían acotar la búsqueda, pero parece que Blogger tarda en registrar estos cambios, así que de momento no funciona. Y ni siquiera tengo claro que consiga incorporar las entradas antiguas.

El menú de temas, en cambio, trabaja con unos términos más comunes, así que no tiene demasiada gracia, pero es que quería ver resultados inmediatos por algún lado. Si lo otro marcha bien, habrá modificaciones. En fin, en este momento no tengo muy claro que valga la pena tanto enredo, pero ahí está.

Más información:

sábado, 1 de abril de 2006

Exposición al alma frippiana

Sonríe un poco, Robert

Robert Fripp, guitarrista y líder del grupo de rock progresivo King Crimson, es el prototipo del músico cerebral y frío, al que no le interesa lo más mínimo plasmar su personalidad en lo que hace. A pesar de ser el único nexo común en todas las encarnaciones del Rey Carmesí, este excéntrico gentleman no suele monopolizar las tareas creativas, y a menudo la calidad de su música depende del nivel de los colaboradores de turno.

De ahí los llamativos cambios estilísticos atravesados por la banda a lo largo del tiempo: In The Court Of The Crimson King (1969), un debut considerado el punto de partida oficial del movimiento progresivo (uno de los más pujantes en la primera mitad de los setenta), no tiene casi nada que ver con trabajos posteriores como Larks' Tongues In Aspic (1973) o Discipline (1982).

Como artista en solitario, Robert Fripp suele rehuir del formato canción (al fin y al cabo, nunca canta ni escribe letras) para centrarse en la música instrumental, bien pseudobailable, bien cercana a lo ambiental. Uno de sus principales descubrimientos es una técnica de superposición de los sonidos de su guitarra que desarrolló junto a Brian Eno en No Pussyfooting (1973) y a la que primero denominó Frippertronics (a su manera, el hombre tiene algo de sentido del humor), y más tarde Soundscapes o paisajes sonoros.

Eno y Fripp, dos cabezas pensantesLa verdad es que escuchar todo un disco de Frippertronics puede resultar muy cansino, pero si se usan como complemento de canciones convencionales, la cosa cambia. Exposure (1979) es el mejor ejemplo de ello, y una oportunidad única para asomarnos al lado más humano de Robert Fripp. Este álbum supone una anomalía en su discografía al margen de King Crimson, en buena parte debido a las circunstancias que rodearon su gestación.

En 1974, Fripp decidía disolver King Crimson y anunciaba su retirada del mundo de la música. Después de tres años alejado de la vida pública, pasó algún tiempo como músico de estudio y productor. Resulta muy significativo que Robert Fripp fuera una de las pocas figuras de su generación respetadas por los jóvenes músicos del punk y la nueva ola. Él, que había sabido cuándo abandonar la escena para no convertirse en un dinosaurio, era ahora reclamado por David Bowie, Blondie y los Talking Heads.

SuperposiciónPara grabar Exposure, por tanto, Fripp contó con una nutrida lista de invitados. Se trata de un disco alejado tanto de los clichés del rock progresivo (muchos de los cuales él había contribuido a crear) como de la parafernalia comercial setentera. A una media de menos de tres minutos por canción, se observa un acercamiento evidente a tendencias más modernas: "Disengage" y "I May Not Have Had Enough Of Me But I've Had Enough Of You" son auténticas explosiones de un cubismo punk que dejaría fuera de juego a los mismísimos Sex Pistols.

Pero lo curioso es que, a pesar de la sucesión de intervenciones por parte de Peter Hammill, Phil Collins a la batería, y hasta Daryl Hall (sí, el del dúo de rock suave Hall y Oates), Exposure es un disco muy personal, el testimonio de quien ha superado un crítico periodo de confusión y se prepara para volver al primer plano. Aquí conviven el pasado y el futuro de King Crimson: "Breathless" actualiza "Red" vía Frippertronics, mientras que "North Star" es el prototipo de baladas como la bella "Matte Kudasai".

Algunos temas reciclan las aportaciones efectuadas por Fripp después de su reaparición a discos de otros artistas. La canción "Exposure", incluida originalmente en el segundo álbum solista de Peter Gabriel, combina un ritmo repetitivo, deletreados y lo que parece una sesión de grito primario a cargo de una de las hermanas del grupo folk The Roches.

Pero el momento más estremecedor llega al final, cuando la lejana premonición apocalíptica de "Water Music I" tiene su respuesta en el melodrama de "Here Comes The Flood", interpretado por Gabriel al piano. Los siguientes minutos de "Water Music II", Frippertronics en estado puro, ponen el broche a un álbum ecléctico y estimulante, pieza clave para recomponer el puzle frippiano.

Cuando King Crimson regresaron a comienzos de los ochenta, a muchos les costó reconocer en su nueva música, de influencias africanas y minimalistas, la verdadera esencia del grupo, que en el fondo no es otra que el cambio constante, el progresismo bien entendido. En los últimos diez años, el grupo sí que ha traicionado bastante esta filosofía en mi opinión, aunque se niegan a tocar la mayoría de sus temas antiguos y se mantienen con dignidad.

Más información:
Estoy escuchando:
The Insect Trust - "Trip On Me"

jueves, 30 de marzo de 2006

La prueba del delito



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Estoy escuchando:
Jean-Luc Ponty - "Idiot Bastard Son"

miércoles, 29 de marzo de 2006

¡Chispeante!

Sparks: Hello Young Lovers
Gut Records / Pop Orquestal

Después de haber pregonado a los cuatro vientos la buena nueva de la llegada de otra obra maestra a cargo de los inclasificables Sparks (en un artículo que recomiendo como introducción a este comentario), pensaba que me tocaría ahora desinflar un poco el globo.

¿Alguien ve la relación?Y es que en las primeras escuchas Hello Young Lovers no acabó por seducirme del todo. Me encontré con un disco mucho menos rítmico que Lil' Beethoven (2002), y parecía que hasta aburrido. Me equivoqué.

¿Dónde está el truco? En encontrar nuevos matices dentro de una fórmula original y sorprendente, pero algo limitada. Con Lil' Beethoven, Sparks se colocaron a la vanguardia de los intentos por acercar los principios del minimalismo a la música pop. Esto quiere decir que las canciones no se regían por una tradicional estructura de estrofa-estribillo-puente, sino que surgían de la sucesión y combinación de una serie de breves frases musicales. Más o menos lo que los Talking Heads hicieron en algunos temas de Remain In Light, sólo que con una orquesta de fondo en vez de sonidos de electrónica funky.

El minimalismo es una corriente de la música clásica contemporánea bastante alejada del extremismo atonal que aqueja a gran parte del género, y tiene en Philip Glass a su representante más famoso. Sufjan Stevens es otro artista actual que, al igual que Sparks, bebe de esta tendencia con un éxito considerable, aunque partiendo del folk.

Sparks en acción

Los hermanos Mael, en cambio, son un grupo marcadamente pop, y no renuncian a las melodías con gancho. Con la particularidad de que las superponen hasta el infinito en una espiral de voces que da un poco de vértigo. En eso recuerdan a Queen, pero por algo Sparks sacaban ya discos cuando Brian May aún estaba fabricando su guitarra en el taller de su padre.

Hello Young Lovers forma un ciclo de canciones que examinan las relaciones amorosas desde ángulos insospechados: "(Baby, Baby) Can I Invade Your Country" equipara el acto de la seducción con las agresiones militares entre países, en "Here Kitty" un gato subido a un árbol se convierte en la excusa perfecta para ligar con un bombero, etc.

"There's No Such Thing As Aliens" es el único tema que se salta el guión, pero actúa como breve interludio antes de la desconcertante "As I Sit Down To Play The Organ At The Notre Dame Cathedral". Aquí Sparks tiran la casa por la ventana. Sus siete minutos son una densa masa de saltos bruscos acompañados, no podía ser de otra manera, de un sonido de órgano de iglesia a cargo de Ron, que retoma así la admiración por Bach de la cual ya dio muestras en la introducción de "This Town Ain't Big Enough For Both Of Us", allá por 1974. El resultado, como podrán imaginarse, oscila entre lo genial y lo irritante.

Sin embargo, el resto del disco es bastante más accesible: "Perfume" (que se ha colado en la lista de éxitos británica), "Waterproof" y "Metaphor" son canciones compactas y simpáticas que explotan con sutileza la vena misógina que a menudo subyace en las letras de Sparks. Si se escuchan por separado, quizá no den la medida de la ambición que Hello Young Lovers oculta bajo una ironía marca de la casa. Y es que este nuevo trabajo de los Mael les seguirá sonando a algunos una broma graciosilla pero irrelevante (los mismos que se arrastran ante el altar del último alma atormentada sin nada que decir), pero los reafirma en su posición de outsiders más interesantes de la música pop del siglo XXI.

Más información:

Vídeos:
  • "The Rhythm Thief" - Éste el tema que abre Lil' Beethoven y que expone el concepto detrás del álbum. Lo del ladrón del ritmo viene a cuento de que Sparks pretendían hacer una música bailable no convencional, sirviéndose de elementos de la música clásica y la ópera sometidos a una repetición constante. Por eso cantan "luces fuera, Ibiza", y aparecen metrónomos dentro de cajas fuertes, violines y bailarinas enjauladas. ¡Qué cosas!


Estoy escuchando:
Don Cherry - "Smiling Faces, Going Places"

martes, 28 de marzo de 2006

Mínimo esfuerzo

Ahí va un pequeño anuncio del disco de los Flaming Lips que comenté hace un par de semanas.



¿Verdad que no suena tan mal? Soy consciente de que este blog corre el riesgo de convertirse en un escaparate de enlaces intrascendentes, pero en este preciso instante es todo lo que me siento capaz de aportar. Que ustedes lo disfruten con salud.

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viernes, 24 de marzo de 2006

Grillos en la inmensidad del universo

Y allí estábamos, un grupo de adultos hechos y derechos, balanceándonos en coordinación y profiriendo monosílabos que recuerdan a los provocados por el hastío climático en las calurosas Islas Canarias. Tal es el poder que un micrófono, una guitarra y un pedal de efectos pueden conceder a una persona cuando la simpatía y el talento escénico se dan la mano.

Hacía cinco años que Arístides Moreno no pisaba Madrid. Aquí comenzó su carrera en 1996, después de una etapa de indefinición profesional en su vida ("soy licenciado en COU", bromea). Y hoy, 21 de marzo de 2006, hemos estado esperándole en Libertad 8 la media hora de rigor para que salga y nos deleite con su repertorio, que él describe como una "proyección de la realidad sometida a distorsión".

Arístides ha dejado su Gran Canaria natal para presentar en este local abarrotado su último trabajo, Espectro Lumínico (2005). Sube al escenario, y parece un cruce entre Manu Chao y Tamariz. Comienza con un recitado casi en clave de blues. "La música y el amor son lo único verdadero", canta con cadencia pausada. Es esta una introducción misteriosa y que me deja un poco frío, pero enseguida nuestro héroe se suelta y desgrana su sarta de historias que tienen por protagonistas a personajes tan variopintos como el virus de la gripe, el Corsario de la Biosfera ("un héroe espacial venido a menos") o el agua con gas, y que sin embargo no escatiman referencias al deterioro del medio ambiente o las corruptelas políticas. El público, mientras tanto, canta con alegría los pegadizos estribillos.

Y como no podía ser de otra forma, la susodicha operación distorsionadora también se manifiesta en términos musicales: el irreverente Arístides se atreve con todo, desde el reggae y la samba hasta el flamenco o los solos de guitarra improvisados ("contemporáneos", como él los llama). Y siempre es capaz de arrancar otra sonrisa más cuando cita en medio de un tema a los Sabandeños, "La Macarena", o la sintonía de El Coche Fantástico. Por eso, cuando acaba el concierto, tras dos horas y media de acrobacias vocales y derroche de buenas vibraciones, todos nos sentimos en casa, sin importar nuestra procedencia.

De paliqueAl final de la actuación, Arístides tuvo la amabilidad de contestarme a unas pocas preguntas:

¿Qué te hizo decidirte a venir a Madrid hace diez años? Obras y socavones aparte, ¿cómo lo has encontrado desde la última vez?

Fue una aventura, no conocía a casi nadie, pero quería vivir de esto. Madrid sigue igual que siempre.

¿Crees que falta sentido del humor entre los cantautores?

No, cada uno tiene su camino, y yo he tomado el del humor, aunque no me considero humorista.

¿Qué buscas con tu música?

Que la gente se lo pase bien y luego, que piense, que reaccione. Siendo de Canarias, estoy a favor del mestizaje musical: siempre he dicho que nosotros pertenecemos a África en lo geográfico, a Europa en lo cultural, y a Latinoamérica con el corazón.

¿Cuál crees que será el futuro de la industria discográfica?

No sé, lo más probable es que se tienda hacia la autogestión.

Estoy escuchando:
Miles Davis - "Madness"