domingo, 15 de octubre de 2006

Viñetas troyanas

Ella vino a bailarEl Centro de Arte Contemporáneo de Málaga acoge hasta el próximo 3 de diciembre una exposición del artista californiano Raymond Pettibon. Resulta que este señor es hermano de Greg Grinn, del que hablé un poco en una entrada anterior dedicada a los Meat Puppets. Ya saben, el guitarrista de Black Flag y fundador de la influyente casa discográfica independiente SST... Pettibon se encargó de diseñar el logo de las cuatro barras e ilustró desde 1983 las portadas de la mayoría de elepés del grupo de su hermano. Sus dibujos también aparecen en el libreto del Double Nickels On The Dime (1984), de los Minutemen. A partir de los años noventa, con Ginn prácticamente retirado de la música y SST de capa caída, la relación de Raymond con el mundillo del rock se ha visto reducida a encargos puntuales como las cubiertas de discos de Sonic Youth y los Foo Fighters.

Pintura muralLo cierto es que hoy día Raymond Pettibon es una figura reconocida del arte contemporáneo, y su estilo permanece intacto (a mí me recuerda un poco a El Roto). Casi todas sus obras pueden entenderse como viñetas sacadas de contexto, con textos desconcertantes que presentan una nada obvia crítica de la cultura popular americana y que en cierta medida mantienen vivo el espíritu original del punk. Merece la pena echarles un vistazo.

Más información:
  • Google
  • Under The Covers - Ross McGowan analiza en este artículo la vinculación de Pettibon con la escena musical a la que pertenecía Black Flag
  • Wikipedia
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Charlie Haden - "Not In Out Name"

sábado, 14 de octubre de 2006

Amigos de Kurt (IV): los Wipers

Don Limpiaparabrisas¿Quiénes son?

Hablar de los Wipers es hablar del guitarrista y cantante Greg Sage, fundador y líder indiscutible del grupo. Y Sage es un personaje, cuanto menos, particular. ¿Cómo calificar si no a un tipo que comenzó a escribir canciones porque le gustaban los surcos que la música grabada deja sobre los antiguos vinilos? No resulta de extrañar, por tanto, que la trayectoria de los Wipers haya estado marcada por un desinterés casi insultante a la hora de seguir modas de cualquier tipo. Debutaron en 1980 con Is This Real?, un disco furioso por momentos pero que dejaba entrever el carácter introvertido y romántico de Sage, cuya pasión por el punk no le impidió firmar una serie de canciones con melodías impecables, a veces cercanas al power pop o incluso al rock 'n' roll de los años cincuenta. El segundo álbum de la banda, Youth Of America, (1981) terminaría por definir un vocabulario ya inequívocamente propio, con influencias tan variopintas como los Doors o Black Sabbath.

¿Cuál fue su relación con Nirvana?

Los Wipers eran de Portland, y eso no queda demasiado lejos de Seattle. Kurt siempre fue un gran admirador del grupo: no sólo les ofreció en vano el puesto de teloneros, sino que participó en el disco de homenaje Eight Songs For Greg Sage And The Wipers (1992). Además, los tres primeros elepés de la banda figuran entre los favoritos de Cobain, según la famosa lista que se encontró en sus diarios. Y Greg Sage ha desvelado que poco antes de morir, el líder de los Nirvana le había planteado grabar juntos un disco acústico con versiones de Leadbelly, un cantante folk de principios del siglo XX.

¿Su mejor disco?

Sea el que sea, seguro que está en The Wipers Box Set (2001), una colección que agrupa los tres primeros trabajos de la banda. Me resulta bastante difícil elegir entre Is This Real? y Youth Of America, ya que ambos exploran facetas muy distintas: mientras que en el primero predominan las canciones compactas y directas, el segundo lo componen larguísimos pasajes de guitarras hipnóticas que se adelantan a experimentos similares a manos de Sonic Youth o Dinosaur Jr. Por su parte, Over The Edge (1983) vendría a significar algo así como una síntesis (un tanto descafeinada para mi gusto) entre esos dos estilos. Y en caso de que alguien se quede con ganas de más, la discografía de los Wipers incluye otros seis álbumes, y Greg Sage también tiene algunos trabajos en solitario. Pero esa, como se suele decir, es otra historia.

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Aphrodite's Child - "Break"

martes, 26 de septiembre de 2006

El paraíso de la curiosidad

The Knife / Silent Shout
Mute / Synth-pop

Como quien no quiere la cosa, The Knife son el tercer grupo sueco al que le dedico una entrada en este blog. Casualidades de la vida... El caso es que los hermanos Dreijer se han colocado con Silent Shout en el pelotón de cabeza de un género tan interesante como poco practicado: el pop sintético y vanguardista.

Al intentar describir esta música, me vienen a la cabeza varias comparaciones: Brian Eno, los Residents, Björk, los Talking Heads... pero quizá resulte más fácil recurrir a un referente visual como, por ejemplo, las películas de Tim Burton. The Knife practican la misma morbosidad romántica y crepuscular, aliviada por un sentido del humor sutil pero palpable. Y bajo sus máscaras, estos dos tímidos personajes esconden un sorprendente arsenal de trucos.

Lo que se dice ir a la modaLa hipnótica base electrónica y los murmullos de ultratumba que introducen el álbum dan paso al pulso machacón de "Neverland", pero no es hasta el tercer tema cuando la cosa se sale de madre. "The Captain" comienza con tres minutos de silbidos árticos, tres minutos que dan al traste con cualquier expectativa del oyente, preparado ya para admirarse con los coros celestiales de la segunda parte.

Y ya a partir de ahí, cabe esperar desde las baladas más tiernas hasta los números bailables más salvajes ("We Share Our Mother's Health" debería ser, en mi humilde opinión y con permiso de Madonna, el tema discotequero del año).

Pese a su variedad, todas las canciones de Silent Shout giran en torno a la particular química que los Dreijer han logrado capturar en el estudio: Karin aporta las melodías y letras, mientras Olof, que se define como "un DJ de mente estrecha al que le encanta el tecno de la vieja escuela" se encarga del envoltorio, que en este caso juega un papel determinante.

El fondo musical suele ser, en efecto, bastante espartano, en la línea de artistas como Isolée, pero The Knife explotan al máximo esa limitación aparente, y la convierten en el mejor apoyo para la voz de Karin Dreijer, tratada artificialmente hasta alcanzar los registros más insospechados: hombre y mujer, niño y anciano, ángel y demonio.

El ojo que todo lo veEste travestismo interpretativo tiene gran parte de culpa de la ambigüedad emocional que transmite Silent Shout y, al mismo tiempo, constituye una de sus grandes bazas. No hay más que escuchar "One Hit": una esposa maltratada es quien canta la primera estrofa; en el momento en que su marido toma la palabra, la voz se deshumaniza hasta lo grotesco, en una transformación más elocuente que cualquier parrafada políticamente correcta.

No sé. Este es un disco que estremece, invita a mover el esqueleto y da que pensar a partes iguales. Yo no pediría mucho más. A primera vista, eso sí, algunas de las canciones pueden parecer un poco tontas. Pero es que si nos ponemos más serios de la cuenta, incluso la mitad del Let It Be de los Replacements puede parecer puro relleno. Y de eso ni hablar.

Más información:
Temas relacionados (la conexión sueca):
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  • "Silent Shout"

  • "We Share Our Mother's Health"

  • "Marble House"

  • "Like A Pen"


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Meredith Monk - "Dolmen Music"

domingo, 10 de septiembre de 2006

Amigos de Kurt (III): Shocking Blue

Problemas de bronceado¿Quiénes son?

"Yo soy tu Venus, yo soy el fuego de tu deseo". A estos holandeses de principios de los setenta les debemos "Venus", que tengo entendido es la única canción que ha ocupado el primer puesto de las listas de Estados Unidos en tres ocasiones distintas (gracias a versiones posteriores a cargo de Stars On 45 y, glups, Bananarama). Con su llamativa cantante Mariska Veres al frente, Shocking Blue serían algo así como los herederos de la vertiente más ligera de los Jefferson Airplane, entre el rock no demasiado duro y las referencias al folk y el country. También es de destacar el buen hacer del guitarrista Robby Van Leeuwen, autor de un repertorio que incluye otros éxitos menores (la auto-referencial "Shocking You"), y delicadas baladas como "Navajo Tears". En definitiva, un buen descubrimiento para los aficionados del pop-rock más clásico.

¿Cuál fue su relación con Nirvana?

Como veremos en próximas entregas, a Kurt Cobain no sólo le gustaban grupos raritos de los ochenta, y la prueba está en que la canción de Shocking Blue "Love Buzz" aparece versionada en el debut de los Nirvana, Bleach.

¿Su mejor disco?

Ehh... en este caso, y por muy manida que suene la recomendación, creo que un recopilatorio (por ejemplo, The Best Of Shocking Blue, editado en 1994) es la mejor opción. Yo aún me estoy familiarizando con su discografía, y todos los álbumes suyos que he escuchado son bastante sólidos, aunque tampoco me extraña que no hayan pasado a la historia como obras maestras. Una cosa es segura: al contrario que a tantos y tantos grupos de su época, a Shocking Blue nunca se les va la mano en exceso con minutajes excesivos o arreglos recargados. Su música es sencilla y sin pretensiones, y ahí reside su encanto.

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Vídeos:
  • "Venus" - Su tema más conocido, y sí, el comienzo es parecido al de "Pinball Wizard", de los Who. Por cierto, una pregunta facilita: ¿cuál de los instrumentos que suenan no se ve en el videoclip?


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Van Halen - "On Fire"

jueves, 7 de septiembre de 2006

Te quiero, pero blah blah blah

I Love You But I've Chosen Darkness / Fear Is On Our Side
Secretly Canadian / Rock gótico
Algunas se llevan la flor y dejan el florero. Estos chicos de Texas, en cambio, han elegido la oscuridad, y por eso no pueden amar. Qué se le va a hacer. I Love You But I've Chosen Darkness no llevan maquillaje, pero su música está trazada en el más puro estilo gótico. ¿Y eso qué significa? Mucho eco en la batería. Intercambio de tintineos entre las guitarras. Líneas de bajo discretamente bailables. Y una voz sensible que canta las verdades más oscuras de la vida. La fórmula del éxito seguro entre cierto segmento del público.

Pero vamos por partes. Fear Is On Our Side es el primer trabajo de larga duración (demasiado larga, creo yo) de este grupo que viene a sumarse a la fiebre revival de las tendencias guitarreras siniestras de finales de los setenta, con Joy Division como referente principal. Ahora mismo no sabría decir si ILYBICD son mejores o peores que Interpol, los Editors, She Wants Revenge o tantos otros, pero tampoco creo que importe demasiado.

Lo que sí tengo claro es que el gótico es un género carente casi por completo de dos cualidades que yo valoro siempre mucho en la música: humildad y sentido del humor. Pero claro, me pasa lo mismo con King Crimson, y son uno de mis grupos favoritos. El problema entonces reside en que ILYBICD aspiran a causar una profunda impresión en el oyente y, en mi caso al menos, no lo consiguen.

PrimariosDiré que si bien "The Ghost" es una gran canción (y por supuesto, abre el disco), el resto de los temas me dejan con la sensación de que estos cuatro músicos son un poco... perezosos. A veces me pregunto, ¿dónde está el aliciente en fabricar un sonido tan reconocible, tan fácilmente etiquetable? Si tuviera que describir Fear Is On Our Side en pocas palabras, diría: "correcto, pero bastante aburrido". Más o menos como este comentario.

Estoy escuchando:
Neil Young - "For The Turnstiles"

lunes, 4 de septiembre de 2006

Sentimientos

El recuerdo es para siempre

Escucho mucha música, quizá demasiada. Una buena parte de ella pone énfasis en estructuras complejas (muchas veces, retorcidas), en sentimientos como la ironía y la rabia, en letras que parecen disertaciones académicas... Música cerebral, con tendencia a la abstracción, que busca nuevos caminos y no siempre los encuentra... Y a veces olvido la milagrosa calidez y humanidad que se pueden esconder detrás de un sencillo tema soul, por ejemplo. Un saludo a Otis Redding que está en los cielos, porque hacía tiempo que no me emocionaba tanto escuchando un álbum. The Immortal Otis Redding. Vaya que sí.

Estoy escuchando:
Susumu Yokota - "My Energy"

sábado, 2 de septiembre de 2006

Joanna se pone épica

Fotografiada por Lisa Predko"Joanna Newsom es una de las artistas más prometedoras del panorama musical actual". Eso es lo que les dije hace unos meses a unos amigos después de que escucharan "The Book Of Right-On", una simpática canción de su álbum de debut, The Milk-Eyed Mender (2004). Sabía que esta jovencita (de la quinta del 82, como yo) que toca el arpa, tiene una voz bastante particular y a la que se asocia con los nuevos movimientos del folk americano iba a darnos bastantes sorpresas, pero jamás hubiera imaginado que en su segundo trabajo se fuera a atrever con algo tan ambicioso.

Ys se edita en noviembre, y está levantando una revuelo considerable. No es para menos: cinco canciones en cincuenta y cinco minutos, acompañamientos orquestales, imaginería medieval... Casi parece un disco de rock progresivo. Y por si fuera poco, Joanna ha colaborado para su creación con tres eminencias del circuito alternativo estadounidense, de esas que nunca acaparan la atención pero están en todos los fregados. Se las presento:
  • A los arreglos orquestales y el acordeón, Van Dyke Parks. Reclutado por Brian Wilson como letrista para Smile (la malograda obra maestra de los Beach Boys), la suya ha sido una carrera discreta pero influyente. Tiene un puñado de discos en solitario, en los que explora su fascinación por el pop kitsch adornado por textos de pretensiones literarias. En el fondo, Parks es un genio incomprendido y que nunca ha desarrollado todo su potencial, pero en sus aportaciones a trabajos ajenos no suele decepcionar.


  • En los controles de grabación, Steve Albini. No contento con haber capitaneado algunas de las bandas de noise-rock más inmisericordes de las últimas dos décadas (Big Black, Rapeman y Shellac), Albini se ha convertido en uno de los productores del ámbito independiente más reconocibles, debido al acabado seco y austero que imprime en todo lo que toca. Los Pixies, PJ Harvey y Nirvana, entre muchos otros, han pasado por sus manos.


  • Y como autor de la mezcla final, Jim O'Rourke. Prolífico guitarrista y experimentador electrónico, miembro temporal del grupo de post-rock Gastr Del Sol y de los venerables Sonic Youth, se supone que ha sido el encargado de hallar el equilibrio entre la voz y el arpa de Joanna y la suntuosa masa instrumental de la cual se ha rodeado en este álbum.
Pues eso, que aquí nadie va a quedar indiferente. Me parece una señal positiva que músicos como Joanna, los Fiery Furnaces o Sufjan Stevens se atrevan últimamente a romper con muchos de los prejuicios sobre los que se asienta la estética indie. Y es que Belle & Sebastian son encantadores, pero no todo va a ser lo mismo, ¿no?

Más información:
  • Milky Moon - Web hecha por y para fans de Newsom, con una reveladora sección de extractos de entrevistas clasificados por temas
  • Nota de prensa de la discográfica Drag City sobre Ys
  • Ys - Artículo de la Wikipedia sobre la mítica ciudad que da nombre al álbum. Por cierto que Il Balletto Di Bronzo, un grupo italiano de los setenta, tiene uno que se llama igual
Temas relacionados:
Vídeos:
  • "The Book Of Right-On" - Me encanta esta canción


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Mark Lanegan - "Down In The Dark"

Blogger incorporará las categorías en breve

¡Ya era hora!

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Procol Harum - "Nothing But The Truth"

domingo, 20 de agosto de 2006

F de fetos

¡Esta música es maravillosa!

No es una voz inglesa

Después de todo...

Algunas culturas han sido eliminadas

Nada de Billie Holiday o Black Uhuru

Tendremos que ver qué se puede hacer

Más información:
Vídeos:
  • Martha & The Vandellas - "Dancing In The Streets"


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Pulp - "Lipgloss"

martes, 15 de agosto de 2006

Amigos de Kurt (II): los Meat Puppets

Vaya pintas

¿Quiénes son?

Uno de los grupos más ilustres del underground americano de los ochenta. Tres hombres (los hermanos Curt y Cris Kirtwood y el batería Derrick Bostrom) y un destino: retomar todo tipo de géneros pasados de moda, desde el country y el rock sureño hasta el heavy metal, desde una óptica surrealista. Y no es casualidad que en buena parte de las portadas de sus discos aparezcan dibujos llenos de colorido; en el mejor de los casos, esta música tendría su equivalente visual en unos entusiastas garabatos infantiles ensamblados hasta dar forma a un mosaico barroco.

¿Cuál fue su relación con Nirvana?

Los Puppets tuvieron la suerte de ser uno de los poquísimos grupos de su generación que seguían en activo cuando llegó el auge del grunge. Ellos nunca encajaron en ningún lado, pero por lo menos en esta época pasaron a disfrutar de un contrato discográfico decente, e incluso de algún éxito radiofónico, como "Backwater". Para entonces ya habían ejercido de teloneros en la gira de presentación del tercer álbum de Kurt Cobain y compañía, In Utero (1993). Pero lo que casi lanza a los hermanos Kirtwood al estrellato (lástima que no fueran suficientemente fotogénicos) fue su aparición como invitados en el concierto acústico para la MTV de Nirvana, en el cual tocaron tres temas de su segundo LP con Kurt como cantante. Se ve que al rubiales debían caerle bastante bien.

¿Su mejor disco?

Meat Puppets II (1984) es un gran trabajo, y contiene los temas favoritos de Cobain, pero yo me decanto por Up On The Sun (1985), un precioso e incongruente ejercicio de plácida psicodelia pop ejecutada con un alto grado de virtuosismo instrumental. De Arizona tenían que ser.

Más información:
  • Kirkwood brothers reuniting in Meat Puppets - Últimas noticias: los Kirkwood se reconcilian por enésima vez para sacar un nuevo álbum

  • Meat Puppets - El sitio oficial, mantenido por Derrick Bostrom

  • Paradise: the land of Meat Puppets - Esta web ofrece numerosos artículos y fotografías

  • The SST Records story - Impresionante artículo en tres partes sobre la discográfica independiente en la que los Meat Puppets pasaron sus mejores años. Este sello, fundado por el guitarrista Greg Grinn, llegó a aglutinar a lo más florido del rock alternativo estadounidense, desde Hüsker Dü y los Minutemen hasta Dinosaur Jr. y Sonic Youth

Temas relacionados:
Vídeos:
  • "Backwater" - Un videoclip curioso


Estoy escuchando:
Jeff Mills - "Fly Guy"

lunes, 14 de agosto de 2006

Amigos de Kurt (I): introducción

¿Les suena?No pienso ni por un momento entrar a valorar los méritos musicales del último gran mártir del rock. Sus canciones están bien, pero lo que más me llama la atención de Kurt Cobain es el honroso interés que mostró en vida por promocionar a su intérpretes favoritos, en su mayoría una serie de perfectos desconocidos que sobrevivieron durante las vacas flacas de los ochenta en diminutas discográficas americanas independientes. Si algo tenía el líder de Nirvana, era un gusto impecable para la música ajena: por sus camisetas, declaraciones y versiones en caras B, se sabe que era seguidor de Sonic Youth, los Pixies y Neil Young, pero también de Os Mutantes y del cantautor marginal Daniel Johnston.

Quizá Kurt pensaba en el fondo que la fama no siempre le llega a los mejores, y esta actitud era su forma de compensar un poquito la balanza. Sea como sea, se me ha ocurrido dar un repaso a la lista de nombres, algunos más obvios que otros, que le influyeron. Ya adelanto que habrá bastantes sorpresas.

Estoy escuchando:
Nina Hagen - "Wir Leben Immer Noch"

El post-metal en tres sencillos pasos

Incluso entre personas tolerantes, la reacción ante el término "heavy metal" suele ser más o menos como sigue: una mueca de disgusto sacude los labios al tiempo que acuden a la mente desagradables imágenes de jóvenes de pelos engominados que sueltan alaridos en una mazmorra o algo así.

Esta entrada, sin embargo, versa sobre el post-metal, su rama más experimental y vanguardista. El origen de esta deformación podría localizarse en los primeros trabajos de Metallica. Su forma de entender el género, sin concesiones al efectismo ni a las baladas de estadio, tardó algo en calar. Pero a comienzos de los noventa multitud de grupos empezaron a asimilar influencias varias, como el rock progresivo y la música industrial; se abrió así una tercera vía, junto a los estilos comerciales (el hair metal, que sería sustituido por el grunge y el nu metal) y el puro machaconeo a la velocidad de la luz del trash, el grindcore y similares.

Delimitar la esencia del post-metal es complicado: ya digo que durante la pasada década fueron muchas las bandas (algunas tan interesantes como Type 0 Negative, Fear Factory o Neurosis) que con sus esfuerzos consiguieron que la credibilidad artística del rock pesado subiera muchos enteros, y salvo el ansia de renovación, poco tienen en común. Sería imposible mencionarlas a todas, así que me conformaré con comentar tres discos que permiten hacerse una idea de la variedad de propuestas que hoy día ofrece el género.

Earth - 2 (1993)

De otro planetaUna idea simple, y tan revolucionaria. En décadas anteriores, a casi nadie se le había ocurrido explorar de manera sistemática las posibilidades instrumentales del heavy metal. El grupo del guitarrista Dylan Carlson llevó a comienzos de los noventa esa premisa hasta el extremo, y dio con una combinación a priori improbable: el metal ambiental, lo que ahora se conoce como drone metal, o metal a base de murmullos. Este álbum consiste en setenta minutos de agónicos fraseos de guitarra (con el único acompañamiento de un bajo eléctrico), inconfundiblemente metálicos pero sacados de contexto: en vez de frenéticos o agresivos, Earth suenan meditativos, como si Tony Iommi hubiera encendido el equipo de grabación en pleno trance lisérgico tras mandar a paseo al resto de los miembros de Black Sabbath. El resultado es un heavy metal a cámara lenta que en la actualidad siguen al pie de la letra formaciones como Sunn 0))) o los japoneses Boris.

Today Is The Day - Sadness Will Prevail (2002)

Lo triste permaneceToday Is The Day se especializan en un tipo de música psicológica y afilada, y han desarrollado durante más de diez años una carrera tan interesante como impredecible. Su líder Steve Austin es, además de un admirador de King Crimson y Black Sabbath, uno de los compositores más versátiles del heavy metal moderno. Y menos mal, porque de lo contrario, las más de dos horas de duración de Sadness Will Prevail, penúltimo álbum del grupo hasta la fecha, serían insoportables por completo. En vez de eso, este mamotreto constituye una verdadera biblia del post-metal, en el que los tonos increíblemente sucios de la guitarra conviven con toques de violín y piano, voces distorsionadas y toda clase de perversiones sonoras. Los necesarios aunque escasos momentos de tregua se esparcen entre las piezas instrumentales, que ocupan la mayor parte del segundo CD. Se trata además de un disco bastante personal: "Death Requiem" es el particular "My Way" de Austin, aunque no creo que jamás lo vayamos a escuchar en un ascensor.

Orthrelm - OV (2005)

La oveja y el cavernícolaLas canciones de duración normal no se hicieron para este dúo de guitarra y batería. Así, si hace unos años metieron en un EP ¡99 en 13 minutos!, con OV se han lanzado a componer una pieza de 45 minutos marcada por el minimalismo. Lo cual quiere decir que es muy, muy repetitiva. Los detractores de este álbum dicen cosas como "menudo bodrio, la guitarra repite las mismas tres notas durante diecisiete minutos". Y bueno, esa es una forma de verlo. A esas alturas, yo ya me he perdido en este torbellino de virtuosismo, tan absurdo que adquiere un nuevo grado de trascendencia. Mick Barr tortura los registros más agudos de su guitarra hasta que la vertiginosa sucesión de notas resuena en los oídos como un coro de gaviotas asesinas. Toda una prueba maratoniana de resistencia física y mental: si, como da la sensación, los chicos de Orthrelm grabaron este disco de una tacada, debieron de caer rendidos justo después.

Ni que decir tiene que no es recomendable adentrarse por estos caminos inhóspitos sin haber asimilado antes por lo menos el grueso de la discografía clásica de Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin. Avisados están.

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Djam Karet - "Night Of The Mexican Goat Sucker"

Los móviles son los nuevos mecheros

¿He sido yo?

¡Para que luego digan! Este fin de semana estuve en Tenerife, y fui a ver a la estrella de R&B inglesa Craig David, que dio en el municipio de Candelaria el último concierto de su gira mundial de presentación de su tercer álbum, The Story Goes... (2005). Un repaso rápido a las cifras del dossier de prensa dan muestra de lo que fue aquello: 12 músicos acompañantes, un sistema de iluminación de 180.000 vatios, un campo de fútbol por escenario, con un aforo de 10.000 personas (casi lleno), etc.

Por supuesto, semejante despliegue tiene poco o nada que ver con la música en sí, pero esta vez no me voy a poner demasiado exigente. Craig David ofreció una buena actuación, arrancó los correspondientes suspiros a las adolescentes de las primeras filas (sobre todo cuando pronunció tres tórridas frases en castellano), y entretuvo a los demás asistentes con sus canciones, melódicas, bailables y moderadas. La banda, muy correcta, pudo incluso mantener la excitación del público durante los breves momentos en que la estrella abandonó la escena.

David cantó sus temas supuestamente más célebres (entre ellos, los pegadizos "Walking Away" y "What's Your Flava?"), y se marcó en el bis una balada con acompañamiento de piano que me hizo recordar a Marvin Gaye en su vertiente más sensual. Su voz tiene un registro bastante más limitado, pero el chaval se defiende.

La anécdota de la noche la protagonizaron los teloneros, una numerosa agrupación de cantantes e instrumentistas que se despidió al ritmo del riff de "Seven Nation Army", de los White Stripes. Un poco fuera de lugar, pero me hizo gracia.

Vídeos:
  • "Walking Away"


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Mojave 3 - "Bringin' Me Home"

domingo, 6 de agosto de 2006

El futuro está en las tijeras

La violinista - obra del pintor cubano Carlos GuzmánAdmitamos como hipótesis de trabajo que la composición musical consiste, en parte, en explorar las posibilidades de cada instrumento. De esto sabían mucho los clásicos, que necesitaban conocer, por ejemplo, los mecanismos de funcionamiento de las partes integrantes de una orquesta: de qué formas puede un violín articular una frase melódica, o los ciclos de respiración de los intérpretes de la sección de viento. Y por supuesto, el órgano, el contrabajo, el saxofón, todos tienen una sonoridad determinada.

De tales condicionantes técnicos y "de carácter" se deduce entonces que la aparición de un nuevo instrumento puede abrir horizontes, e incluso dar lugar a nuevos estilos: la guitarra eléctrica tuvo mucho que ver con el surgimiento del rock & roll en los años cincuenta, a pesar de que algunas de sus primeras estrellas fueran pianistas, como Little Richard y Jerry Lee Lewis.

A finales de los sesenta, una nueva revolución prometía poner a disposición del artista en un solo aparato toda la paleta de sonidos musicales conocidos, y muchos inéditos hasta entonces. El teclado Moog y el mellotron dieron paso al sintetizador, y la música electrónica abandonó los laboratorios acústicos y llegó al ámbito popular. Sin embargo, su uso masivo reveló graves limitaciones: en manos de mentes poco imaginativas, este instrumento ofrecía imitaciones pobres y sin matices, que fueron la base del aberrante "sonido de los ochenta" de Modern Talking y compañía.

Si he hecho este pequeño recorrido es porque quería señalar que una de las vías más interesantes que veo en la música de comienzos del siglo XXI es la composición a través de samples. Ya expliqué en qué consisten hace unos meses en una entrada sobre hip-hop titulada DJs, MCs, R2-D2. Pues bien, esta herramienta (manejada ahora por ordenador, al igual que las nuevas cajas de ritmos) la utilizan también artistas electrónicos como Squarepusher, Spring Heel Jack o The Books. De esta forma consiguen asimilar lenguajes en principio poco compatibles con el suyo, como los del jazz o el folk. Estamos hablando de una forma de hacer música en la que conviven muestras tratadas hasta lo irreconocible (propios y ajenos, de instrumentos, de voces, de toda clase de sonidos), y que a menudo se sirve de los retorcidísimos ritmos del drum and bass.

Amon TobinPero quizá las dos figuras que mejor están explotando este nuevo género aún por definir sean DJ Shadow y Amon Tobin. Su música es electrónica en el proceso, no en el resultado. Discos como Endtroducing... (1996) y canciones como "The Nasty" demuestran lo que se puede conseguir por esta vía, cuyos únicos límites residen en la destreza y la inventiva de cada cual.

Frank Zappa decía que de las orquestas le encantaba el sonido y odiaba a los músicos. En la actualidad, la tecnología pone a nuestra disposición una agrupación virtual de instrumentos, con una variedad infinita y capaz de ejecutar las partituras más complicadas sin quejarse ni pedir vacaciones. La pregunta es, ¿a qué esperan los compositores del presente para familiarizarse con estos métodos?

Más información:
  • Mellotrons, Chamberlins and their sounds - Información sobre este curioso instrumento empleado por numerosos grupos de los sesenta y los setenta para sustituir el sonido de una sección de violines (hay por ahí una lista de los álbumes en los que aparece)
  • Sampling - Artículo de la Wikipedia
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Estoy escuchando:
Spring Heel Jack - "Suspensions"

sábado, 5 de agosto de 2006

Se va el amor

Primero Syd Barrett, y ahora Arthur Lee, líder del grupo californiano Love. Este no parece ser un buen año para los supervivientes de la psicodelia de los sesenta.

Más información:

domingo, 30 de julio de 2006

El punk que nunca fue

Mis experiencias con eso del punk (y no me refiero a Green Day) fueron bastante traumáticas en sus comienzos. Hace seis años me compré el clásico (un poco sobrevalorado, por supuesto, pero clásico al fin y al cabo) álbum doble London Calling, de The Clash. No me gustó nada. Luego, poco a poco, y gracias a Television y sus canciones tan largas que casi podían pasar por rock progresivo (¡con solos de guitarra y todo!), empecé a encontrarle el puntillo a este tipo de música radical y comprometida.

Más tarde llegarían los Ramones, Wire, y Hüsker Dü (New Day Raising tampoco me convenció, pero Zen Arcade ha sido uno de mis discos favoritos desde que me lo prestaron, junto al Larks' Tongues In Aspic de King Crimson).

Esto me lleva a uno de los últimos exponentes del género que he escuchado. Se titula, parafraseando al músico de jazz Ornette Colemann, The Shape Of Punk To Come (1998). Es el tercer álbum de la banda sueca Refused, e intenta justamente eso, añadir algo nuevo a un panorama muy trillado.

Oh yeah!La renovación propuesta por estos chicos tiene su más claro precedente en la banda de Washington de principios de los noventa Nation Of Ulysses, y pasa por incluir interludios de jazz, música electrónica y clásica. La cosa tiene su gracia (al final de la primera canción, un DJ italiano introduce emocionado un remix tecno del tema "Refused Party Program"), pero el núcleo de este álbum es pura furia, a poca distancia de grupos actuales de hardcore extremo como Dillinger Escape Plan o los Blood Brothers. El cantante utiliza el mismo tono incendiario, que más que un grito, es un gruñido amplificado y casi ininteligible que sale de lo más profundo de la garganta.

Una explosión quimérica en doce estallidos¿Veredicto? La aparente fusión revolucionaria que proponen Refused no es tal, sino mera yuxtaposición. Es decir, los elementos ajenos al punk monocromo y ensordecedor que constituye la esencia del grupo sirven poco menos que de adorno. De todas formas, le quitan algo de hierro al asunto, y la ambición y amplitud de miras presentes en esta grabación me parecen merecedoras de aplauso. Buen trabajo.

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Y esta vez, no preguntes de qué depende

Lisa Germano: In The Maybe World
Young God Records / Canción de autor
Sin novedad en el frente. Lo nuevo de Lisa Germano continúa en la senda de su anterior trabajo, Lullaby For Liquid Pig (2003): sin apenas violín ni instrumentos de percusión, el sonido se disuelve en una maraña de teclados y armonías vocales vaporosas, como una cajita de música que comienza a quedarse sin cuerda. Lisa todavía es capaz de ofrecer valiosos fragmentos melódicos (por ejemplo, en "The Day" y "Golden Cities"), pero lo que antes constituía el mayor atractivo de sus canciones, ese constante juego de hallar combinaciones tímbricas más sorprendentes aún, ha dado paso a una elegancia lánguida y un pelín monótona.

En contrapartida, estos son los dos discos más breves de su carrera, con poco más de media hora de duración cada uno. Un detalle de agradecer, desde luego, porque este es un tipo de música que empalaga pronto. Lo cual no quiere decir que Germano haya perdido su talento de la noche a la mañana.

El tiempo ha acentuado si cabe su fascinación por las sonoridades siniestras: en "In The Land Of Fairies", Lisa revisita por enésima vez sus recuerdos de niñez, pero ahora el resultado es tétrico más que reconfortante. Y en el resto de los temas, la amenaza de un ataque de histeria que nunca llega bulle bajo una superficie que transpira sopor en abundancia. El piano cruje con cada melodía triste y anémica, y no queda espacio para ninguna distracción, ni siquiera para los detalles cómicos que aderezan gran parte de su discografía, incluso en su obra más sombría hasta la fecha, Geek The Girl (1994).

¡Pobre conejito!In The Maybe World sorprende poco, y ni siquiera es el mejor disco que Lisa podía haber concebido en este punto de su trayectoria. Pero le augura un atardecer creativo sosegado y digno, y es un álbum que conserva cierta coherencia en sus planteamientos: sería difícil imaginar una representación musical más adecuada para el mundo interior, onírico y depresivo, desde el que retransmite Germano sus letanías. Lástima que en favor de esta creciente identificación anímica Lisa haya tenido que sacrificar la vitalidad, cuando no la magia, que solía caracterizarla.

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sábado, 29 de julio de 2006

La triste Lisa

Poco a poco, mis sentidos se desentumecen. Abro los ojos, y compruebo que ya no estoy en Madrid, sino en Las Palmas de Gran Canaria. Y tengo tan poco tiempo como siempre, pero pienso que ya está bien de holgazanear. Es hora de airear mis queridos fetos vacunos...

Escribir una entrada sobre Lisa Germano no sería una mala manera de volver a la acción, supongo. Más que nada porque acaba de sacar su último álbum, In The Maybe World. Y porque es quizá mi cantautora favorita después de Joni Mitchell, claro.

Against the wall...Lisa ha sido una artista tardía, aunque he oído que hacía música ya de niña. Debutó en solitario con más de treinta años a comienzos de los noventa, después de haber trabajado en la banda del imitador de Bruce Springsteen por excelencia (sólo que aún peor), John Mellencamp. Menos mal que ella nunca volvió por tales derroteros. No, el estilo de Lisa Germano se caracteriza ante todo por la claridad melódica de sus canciones y los inusuales arreglos, foco de la mayor parte de la tensión. Dicho de otra manera, le gusta sabotear sus melodías, a menudo tan sencillas como bellas, envolviéndolas en extrañas combinaciones de instrumentos. Ella toca el violín, la guitarra y el piano, pero en sus discos, a menudo fruto de colaboraciones con unos pocos intérpretes escogidos, también pueden escucharse cajas de ritmos, oboes, maullidos de gato, llamadas telefónicas, casi cualquier cosa.

Con todo, y a pesar de que su música tiene muy poco que ver con el pop convencional, no resulta ni mucho menos inaccesible por vocación. Lisa tiene un sentido del humor algo retorcido, aunque con su forma de cantar a veces no se note demasiado. Y es que poco importa el estado de ánimo que quiera transmitir, deprimido o eufórico, Germano rara vez supera la intensidad de un susurro.

Entre iguales¿Qué lugar ocupa entonces esta muchacha perpetua de Indiana en el panteón de las cantautoras de los noventa? Digamos que tiene algo de la audacia compositiva de la mejor Tori Amos, aunque empleada con mayor sutileza, del gusto por las atmósferas etéreas de Sarah McLachlan y del infantilismo bien entendido de Björk, si bien como cantantes ambas no podrían diferir más. Y por encima de cualquier comparación, Lisa Germano lleva quince años haciendo música a su manera, sin apenas ruido. No siempre ha podido vivir de ello (su trabajo en una librería le ha ayudado a pagar algunas facturas), pero a mí personalmente me ha hecho un poco más feliz.

Por cierto, lo de John Mellencamp y el Boss era broma. No tengo nada en contra de ninguno de los dos, aunque no me interesan en lo más mínimo.

Estoy escuchando:
Joe Cocker - "With A Little Help From My Friends"

miércoles, 26 de abril de 2006

¿Y a mí qué me cuentas, Neil?

Amén, brotherLeí en el gratuito ADN el martes de la semana pasada (así de lentos están mis reflejos últimamente) que el próximo disco del mítico cantautor canadiense Neil Young llevará por título Living With The War. Sutil, ¿no? Seguro que con eso ya se imaginan de lo que va: a meterse con Bush toca. Y no es que yo simpatice en lo más mínimo con el actual presidente de los Estados Unidos, ni que me traiga sin cuidado todo lo ajeno a la música. Simplemente, no me gustan las canciones que más que canciones son panfletos.

Que Neil Young ha escrito algunas de las páginas más gloriosas del rock americano, no se lo discute nadie. En su amplio repertorio también hay sitio para algunos bodrios considerables, para qué negarlo. Pero nada de esto le convierte en un brillante analista político.

Ojalá me equivoque, pero me parece que Living With The War va a tener una fecha de caducidad corta, cortísima. El disco se podrá oír gratis en la web del artista a partir del día 28.

miércoles, 19 de abril de 2006

Dejadez previa al parón primaveral

Las señales lo presagiaban: más de una semana sin actualizaciones, interesantes comentarios sin respuesta... Este blog vuelve a quedar en suspenso hasta principios de mayo por lo menos, eso si sobrevivo a lo que se avecina. Muy poca seriedad la mía, lo sé, pero no puedo hacer otra cosa. Este es el momento también de las propuestas y las críticas. Estoy abierto a sugerencias. Ah, y gracias por estar ahí.